Educación inclusiva: todos iguales en la diversidad

A priori, se podría pensar que la Educación Inclusiva (EI) se refiere al alumnado que precisa de apoyo específico por presentar algún tipo de dificultad, por sus altas capacidades intelectuales, por haberse incorporado tarde al sistema educativo o por tener condiciones personales o de historia escolar que requieran de una atención educativa diferente a la habitual. Es decir, a los alumnos con necesidades especiales.

Sin embargo, inclusión abarca más que integración. Este último término “se utilizó por primera vez en 1985 para integrar en colegios ordinarios a aquellos alumnos que estaban escolarizados en centros específicos, lo que supuso un gran avance desde el punto de vista de la discapacidad, pero tan sólo se garantizaba su acceso, no una educación equitativa y de calidad”, afirma Coral Elizondo, orientadora del EOEIP del Gobierno de Aragón (ver entrevista nº 31 de la revista).

La escuela inclusiva da respuesta al derecho que tiene todo niño, sin ningún tipo de distinción, a una educación de calidad que contribuya a su formación integral, porque lo importante es el propio alumno en sí y no tanto los objetivos pedagógicos, cumplir el currículo o ‘las notas’ que obtenga. En definitiva, “el colegio inclusivo es una apuesta transformadora para garantizar que la educación se adapte y dé respuestas a las características de todo su alumnado y de su entorno”, puntualiza Eduard Vallory, director de Escola Nova 21, una red formada por cerca de 500 colegios públicos y concertados catalanes.

2019-03-15T20:18:38-04:00